La Resolución 475/2026 deroga exigencias del Decreto 4238/68 vinculadas con la elaboración de margarinas. La medida reduce obligaciones puntuales, aunque no elimina los controles generales ni la responsabilidad de los operadores.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) publicó la Resolución 475/2026, que modifica el Reglamento de Inspección de Productos, Subproductos y Derivados de Origen Animal, aprobado por el Decreto 4238/68.
La norma elimina algunos requisitos específicos aplicables a la elaboración de margarinas. Se trata de exigencias incorporadas en un contexto productivo anterior, vinculadas principalmente con mecanismos de prevención de fraude.
Según los fundamentos de la resolución, los cambios tecnológicos en la industria, los sistemas de trazabilidad y las herramientas actuales de control permitirían prescindir de esas obligaciones específicas. De todos modos, la eliminación de requisitos puntuales no significa una desregulación total de la actividad ni una reducción automática de los estándares sanitarios exigibles.
¿Qué cambia?
La Resolución 475/2026 deroga tres disposiciones del Capítulo XIV —Graserías— del Decreto 4238/68:
- El Numeral 14.5.7, referido a la obligación de incorporar “sustancias testigos” en las margarinas.
- El Numeral 14.5.18, que prohibía elaborar, empaquetar o almacenar manteca de leche en establecimientos elaboradores de margarina.
- El inciso c) del Numeral 14.5.19, vinculado con supuestos de fraude en margarinas.
En términos prácticos, la norma elimina obligaciones concretas que hasta ahora formaban parte del régimen aplicable a estos productos. Sin embargo, continúan vigentes las exigencias generales de habilitación, inocuidad, trazabilidad, higiene, calidad y control sanitario.
Menos requisitos específicos, misma responsabilidad general
Desde una perspectiva regulatoria, el cambio puede leerse como una revisión de normas históricas para adaptarlas a la realidad actual de la industria alimentaria.
Para los establecimientos elaboradores, la derogación puede simplificar ciertos aspectos de la operatoria. Pero esa simplificación no elimina la necesidad de mantener procedimientos internos adecuados, documentación respaldatoria y controles que permitan demostrar el cumplimiento de la normativa sanitaria.
Este punto es relevante: cuando una norma deja de exigir un mecanismo determinado, no desaparece la obligación de garantizar que el producto sea seguro, trazable y conforme a las reglas aplicables.
La Ley 27.233 sigue siendo central
La resolución también debe analizarse junto con la Ley 27.233, que establece la responsabilidad primaria e ineludible de los integrantes de la cadena agroalimentaria respecto de la sanidad, inocuidad, higiene y calidad de los productos.
Esto significa que los operadores siguen siendo responsables por los productos que elaboran, transportan, industrializan o comercializan, aun cuando se hayan eliminado determinados requisitos específicos del reglamento.
Impacto para la industria
La Resolución 475/2026 tiene impacto directo en los establecimientos elaboradores de margarinas y productos grasos alcanzados por el Decreto 4238/68.
El cambio puede permitir revisar procesos internos, manuales de elaboración, esquemas de control y documentación operativa. No obstante, cualquier adecuación debería realizarse verificando qué exigencias dejan de ser aplicables y cuáles continúan vigentes dentro del régimen sanitario general.
Por qué revisar el impacto normativo
Aunque la Resolución 475/2026 elimina requisitos específicos, su aplicación práctica requiere analizar cada caso concreto. No todos los establecimientos tienen los mismos procesos, productos, manuales internos, habilitaciones o sistemas de control.
Por eso, para las empresas alcanzadas, el cambio normativo no debería leerse únicamente como una eliminación de obligaciones, sino como una oportunidad para revisar la operatoria interna y verificar si los procedimientos vigentes siguen siendo adecuados.
En particular, resulta conveniente identificar qué exigencias dejan de aplicarse, qué controles internos pueden modificarse, qué documentación conviene mantener, qué requisitos generales continúan vigentes y cómo acreditar cumplimiento ante una eventual inspección, auditoría o requerimiento administrativo.
Desde Agrolex acompañamos a empresas agroalimentarias en el análisis de cambios regulatorios, revisión de procedimientos internos, adecuación documental y respuesta ante organismos de control, con una mirada legal y operativa orientada a reducir riesgos y facilitar decisiones de cumplimiento.
La norma entró en vigencia al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial.

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